La Patrona de Carrión la Virgen de la Consolación irá este Corpus con el Manto de la Paloma.

El Próximo fiesta del Corpus Christi la Santísima Virgen de la Consolación Patrona de Carrión de los Céspedes Saldrá con el Manto Blanco «de la Paloma» Quizá se trate de la pieza más querida y admirada de entre las que atesora la Hermandad de la Nuestra Señora de la Consolación.



En 1890 encarga pues la Hermandad a un taller sevillano un manto destinado a salidas procesionales, en tisú de plata blanco, eligiéndose el tisú de mejor calidad, cuyo gasto sería sufragado por la generosidad de un hermano y su familia.
El fallecimiento de éste, retrasa la ejecución del mismo hasta el año 1897.

La prenda que nos ocupa es un manto de amplias dimensiones, rematado en todo su perímetro por una sucesión de formas curvas o “puntas” y orlado, originariamente por un fleco y actualmente por un encaje de oro. Su embocadura tiene una especie de apéndice o “pico” que se ajusta a la cintura de la Virgen, cruzándola de lado a lado, conformando una tradicional iconografía que en nuestro pueblo se ha conservado resistiendo afortunadamente a otras modas.

Los bordados, de magistral ejecución y gran riqueza desde el punto de vista técnico, conforman piezas de gran relieve que se distribuyen según los presupuestos estilísticos de las últimas décadas del ochocientos. Motivos florales diversos, alternados con grandes y bulbosas hojas y ramas de pequeñas hojillas, se ordenan sin las grandes asimetrías de otras obras contemporáneas o algo anteriores. Todas estas características nos remiten al quehacer de las hermanas Antúnez, titulares de uno de los grandes talleres de la época y bordadoras de reconocido prestigio.

A principios de los años setenta del siglo XX, el bordado del manto fue traspasado a un nuevo tisú de plata de suprema calidad, confeccionado en Valencia de forma totalmente artesanal. Dicho trabajo fue realizado por las hermanas Martín Cruz, que además restauraron gran parte del bordado.

En el Corpus de 1974, la Virgen volvió a lucir esta magnífica joya en todo su esplendor, con gran satisfacción de todos los hermanos, que habían contribuido generosamente a esta costosísima restauración.

Por último, en lo referente a esta obra, habría que destacar que un motivo de su bordado ha quedado marcado en el consciente colectivo de la Hermandad de generación en generación: la paloma de tamaño natural, que con las alas entreabiertas y una rama de olivo en el pico como símbolo de paz, reposa sobre la parte baja del manto. Tal singularidad hace que se haya denominado “el manto de la paloma”.

Si desde el punto de vista histórico-artístico este grafismo no es más que otra característica del bordado de la época y más en concreto de las realizaciones de las Antúnez, para el sentir de los hermanos ha configurado una iconografía que ha hecho que a la Virgen se la llame Blanca Paloma, como rezan las coplas de la novena y las sevillanas.

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